martes, 18 de junio de 2019

Entonces decidí luchar ...

En mi desesperación, supe lo que tenía que hacer,
el viento no dudó en dar un susurro aliviador
a mis pupilas que deslumbraron gotas de esperanza.
Cuatro veranos y un invierno bastó para saber que
a pesar del frío aún puedo dar un poco de abrigo.

Lo sé, mi alma es frágil y mis pesares graves,
pero no se agravie, puedo darle la vuelta,
puedo encargarme de colocar una escalera sin apoyo,
subir hasta donde la luz termina y en un sueño alcanzarte una estrella.
No importaría si mis manos ardieran o mis pies
quisieran regresar, solo el reflejo de tu rostro en mí alma,
bastaría para decirles que persistan un poco más.

Deseo, quedarme ahí en donde no puedas verme
en ese pensamiento que solo ocurre en un instante
esa idea loca que no se desvanece, la voz que no calla,
el bálsamo que alivia lo inusual de la vida y la risa
que retumba en un eco único sobre el abismo que
se crea sin aviso alguno.

Es extraño, encontrarte en un acorde
que encierra pedazos de notas que endulzan
los más amargos sabores y hacen brotar el furor
del corazón.

Y entonces...

Decidí quedarme, porque no podría amar más a ningún otro ser.
Decidí perderme en ti, porque en ti me encontré
Decidí cuidarte, porque es el privilegio que me entregaste
Decidí ser el mejor, porque es lo que mereces
Decidí luchar, porque ya me venciste ...


C. Ponce.